CARLOS ALBERTO VALLE SÁNCHEZ
 
Un Canto a la Vida y al Amor
 
     
 
 
 
 
   
 
 
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AUSENCIA

En tu ausencia, los recuerdos,
solo me hacen vivir
cerrando los ojos con frenesí,
hurgando en los laberintos
en la mente me escondí,
en la holgura del silencio
buscando la brillante luz
en el farol que guía tus pasos,
imantada en el horizonte
entre sabanas azules, con un lazo,
tratando de encontrar tus ojos
y el amor en tu regazo.

Hace mucho tiempo
se extinguió tu aliento,
desapareciste en la nada
en una insondable nube gris
entre abruptos sollozos,
entre el dolor ardiente
que dejo tu partida.
Madre, al final de tu tormento,
en el azul del infinito
tu recuerdo está conmigo,
siempre te sueño
aunque no te pueda mirar,
¿A que distancias estas?
¿A dónde fueron tus huesos?
que no te he vuelto a encontrar.

Ojala Madre, pudieras oír mis suspiros,
pudieras oír mis susurros
en los recuerdos en silencio,
ojala Madre, pudiera decirte tantas cosas
decirte las mas hermosas,
enalteciendo los valores inculcados
para llegar a la cima
volando entre los sueños.
En la tristeza, el tiempo ayuda,
en tu galaxia, no te volveré a ver,
al despertar regreso a la realidad
el pensamiento comienza a florecer,
brillando en la magia de tu luz
gracias Madre, me enseñaste a crecer.